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Importancia de la estimulación cognitiva en el tratamiento del Alzheimer

Importancia de la estimulación cognitiva en el tratamiento del Alzheimer

Identificada por el médico alemán Alois Alzheimer en el año 1907, la Enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad neurodegenerativa que causa problemas en la memoria, afectando a la capacidad de razonamiento y aprendizaje como consecuencia de un deterioro cognitivo.

Del mismo modo, aparecen determinados trastornos conductuales en la persona que padece esta enfermedad siendo algunos de los más habituales la apatía, depresión, deambular de un lado a otro, oponerse a determinados cuidados como comer, bañarse, etc.

Otros de estos cambios de comportamientos asociados al Alzheimer son la irritabilidad o las reacciones un tanto violentas como los gritos e insultos hacia familiares o cuidadores.

¿Cómo reconocer los primeros síntomas del Alzheimer?

En las primeras etapas de la enfermedad las primeras señales que indican que una persona padece Alzheimer pueden pasar inadvertidas o considerarse como algo normal que forma parte del proceso de envejecimiento de toda persona.

Una de estas primeras señales o síntomas del Alzheimer que suele tomarse como algo natural debido a la edad es la pérdida de memoria.

Sin embargo, si detectas que una persona olvida fácilmente la algún tipo de información que acaba de recibir, por ejemplo, si pregunta de nuevo ¿qué hora es?, cuando lo ha hecho unos minutos antes este puede ser un claro síntoma de la aparición del Alzheimer.

De hecho, el signo más común de la Enfermedad de Alzheimer es la pérdida de memoria y el olvido de cosas cotidianas como dónde tiene las gafas o dónde ha puesto las llaves.

Pero asociado a la pérdida de memoria aparecerán otros síntomas como confusión con el tiempo o el lugar. Es habitual que una persona que padece Alzheimer camine sin rumbo y sin saber muy bien dónde se encuentra

Otras señales son la dificultad para planificar o realizar juicios o determinados razonamientos complejos.

Pero también hay otros síntomas tempranos del Alzheimer menos evidentes y que ayudan a identificar la presencia de la Enfermedad del Alzheimer en fases tempranas como la apatía.

Es común que una persona con Alzheimer en las primeras etapas de la enfermedad abandone progresivamente ciertos hábitos, actividades sociales o hobbies como salir a tomar un café y echar una partida con amigos o jugar con sus nietos.

Esa apatía también puede extenderse sus hábitos de higiene personal. Algunas personas con Alzheimer pueden usar la misma ropa durante varios días seguidos o de repente dejar de peinarse o maquillarse en el caso de las mujeres.

En este punto, las familias desempeñan un papel crucial. Ya que si detectan determinados cambios en la rutina diaria y cierta sensación de dejadez y abandono en su familiar, la causa de ello puede ser la irrupción del Alzheimer

¿Cuáles son las etapas del Alzheimer?

Algunos especialistas hablan de que algunas hablan de que se pueden identificar hasta 5 fases o etapas en la Enfermedad del Alzheimer otros elevan la cifra a 7 etapas, sin embargo la clasificación más extendida habla de que existen 3 etapas.

Alzheimer leve

Esta primera etapa se caracteriza por la aparición de los primeros olvidos ocasionales que indican la pérdida de memoria. También comienzan a manifestarse los primeros trastornos en el comportamiento siendo habituales los cambios de humor o la dificultad para encontrar palabras para expresar ciertos razonamientos o ideas.

Alzheimer moderado

En esta segunda etapa se agravan los cambios de comportamiento apareciendo a menudo comportamientos agresivos como reacciones violentas al cuidado, insultos, gritos… A veces, la persona enferma experimenta incluso alucinaciones.

Se produce una pérdida del equilibrio causando a menudo caídas, también son habituales las escapadas y que la persona deambule sin rumbo ni consciencia del tiempo.

Si bien, a día de hoy, no existe una cura para el Alzheimer, si se puede retrasar el avance de la enfermedad empleando las terapias adecuadas como la estimulación cognitiva consistente en un conjunto de técnicas con las que se trabaja la memoria, la orientación, la capacidad de cálculo o la habilidad lingüística.

Con ello, se logrará retrasar la última de las etapas o fases de la enfermedad.

Alzheimer avanzado

En esta fase final con la enfermedad ya muy avanzada, la persona con Alzheimer necesita ayuda para realizar las tareas esenciales de su vida diaria como asearse, vestirse y desnudarse o comer.

Progresivamente la persona deja de controlar sus esfínteres, o de reconocer a sus familiares más cercanos como hijos, nietos, etc.

Cómo mejora la calidad de vida de los pacientes de Alzheimer gracias a la estimulación cognitiva.

Está demostrado que con un tratamiento personalizado y ejecutado por especialistas de diversas áreas, la estimulación cognitiva contribuye decisivamente a retrasar el deterioro cognitivo asociado al Alzheimer.

Por supuesto, la estimulación cognitiva debe aplicarse como complemento al tratamiento farmacológico indicado por el especialista.

El objetivo de la estimulación cognitiva es activar mediante un conjunto de tareas y actividades las funciones del cerebro.

Estas tareas y actividades van desde acciones tan rutinarias como peinarse o lavarse los dientes, jugar a juegos de mesa o cartas hasta realizar actividades más complejas como rellenar una sopa de letras o un sudoku. En definitiva, cualquier actividad que estimule a nuestro cerebro.

Por ello, la estimulación cognitiva no solo tiene beneficios para las personas con demencia o Alzheimer sino para todo tipo de personas.

Ya que en las personas que mantienen un cerebro activo a lo largo de su vida, la evolución del Alzheimer se minimiza, retrasando el deterioro cognitivo y ralentizando la pérdida de funciones.

Esta capacidad que tiene el cerebro de frenar los daños que puede sufrir es lo que se denomina Reserva Cognitiva.

Cuanto más estimulado esté nuestro cerebro mayor será la capacidad de este para recuperarse tras un daño cerebral o para frenar el desarrollo del Alzheimer u otras formas de demencia.

De ahí la importancia de la estimulación cognitiva para la prevención y no sólo el tratamiento de la demencia o el Alzheimer.

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