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¿Tienes dificultades para respirar?

Infecciones agudas y enfermedades crónicas que causan dificultades para respirar: neumonía, bronquitis, gripe, rinitis, amigdalitis, asma...

Los problemas respiratorios que puede contraer un adulto, según informe de la Organización Mundial de la Salud, son aquellos que afectan a las vías respiratorias, incluidas las vías nasales, los bronquios y los pulmones.

Incluyen desde infecciones agudas (como la neumonía y la bronquitis) a enfermedades crónicas (como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

No es una cuestión que deba tomarse a la ligera, ya que nos estamos refiriendo a unas enfermedades que pueden dificultar, seriamente, la rutina y las diferentes actividades que la componen, por lo que ha de procurarse, siempre que se pueda, hacerles frente con determinación y perseguir la desaparición de sus efectos, un objetivo que, en muchos casos requiere la asistencia obligatoria a un otorrino especializado.

Son muchos los tipos de molestias respiratorias que abarca esta categoría, por lo que conviene hacer un repaso de aquellas que revistan una especial importancia entre la población, para saber a lo que se enfrenta.

Gripe:

Se trata de un problema respiratorio vital autolimitado (esto es, que finaliza sin tratamiento).

Dura entre tres y cinco días y el cuerpo se encarga de erradicarlas de un modo espontáneo.

Se manifiestan por dolor de garganta, fiebre, estornudos, tos, malestar general y obstrucción nasal.

Rinitis:

Es la inflamación del revestimiento mucoso de la nariz. Sus síntomas incluyen estornudos, picor nasal, congestión nasal y secreción postnasal.

Puede ser alérgica, infecciosa (virus o bacterias), deberse al mal uso de medicamentos vasoconstrictores nasales… Si persiste en el tiempo, pasa a convertirse en una rinitis crónica.

Amigdalitis:

Es la inflamación de las amígdalas, un órgano formado por varios nódulos linfáticos ubicado en la garganta, que contribuyen a eliminar gérmenes y bacterias, pero que, cuando se inflaman, causan dificultad para deglutir, dolor de oído, fiebre, dolor de cabeza y de garganta.

Bronquitis:

Puede definirse como una irritación e inflamación de los bronquios, que provoca el estrechamiento de las vías respiratorias, cierta dificultad para respirar y la acumulación de moco, así como tos.

Su principal causa es el humo del tabaco, seguida de la exposición a gases industriales o aire contaminado.

Asma:

Enfermedad respiratoria crónica que, aunque es muy frecuente en los niños, también afecta a los adultos.

Conlleva la inflamación de los bronquios y dificulta las tareas del resto del sistema respiratorio.

Las personas asmáticas experimentan insomnio, fatiga, dificultad para respirar, tos, silbidos en el pecho y problemas para realizar las tareas cotidianas.

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