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Cómo dormir adecuadamente y evitar sufrir molestias en vacaciones

Cómo dormir adecuadamente y evitar sufrir molestias en vacaciones

Las vacaciones suelen identificarse como un periodo de descanso que una gran parte de las personas utiliza para salir de la rutina, dormir más, pasar las horas del día sin dedicar el tiempo a ninguna tarea en especial y un largo etcétera de tareas en las que el estrés sea una palabra que no tenga cabida en cualquier caso.

Sin embargo, el descanso muchas veces se ve comprometido también en el periodo vacacional, a pesar de que el concepto invita a pensar justamente todo lo contrario. Esto se puede deber a un amplio rango de factores que, ya sean conocidos o no, pueden terminar por arruinar de forma efectiva el lapso de descanso de uno.

Se ve especialmente incrementado durante el verano, donde el tiempo de descanso suele ser más frecuente como consecuencia de las vacaciones y las jornadas reducidas y, además, el calor se encuentra presente a lo largo de los días y semanas.

Este último es uno de los factores que más puede condicionar a una persona a la hora de dormir, como bien es sabido, aunque no es el único. Los elementos y posibilidades que intervienen en el momento de conciliar el sueño son muchos y muy variados y, por consiguiente, conviene conocerlos a la perfección.

Así las cosas, a continuación puedes consultar los mejores tips para dormir bien este verano y que el cansancio sea de calidad en lugar de convertirse, a pesar de lo que uno desea siempre en todo momento, en un problema añadido que impida aprovechar al máximo el tiempo de relax.

Si vas de viaje.

Desplazarse a otro lugar es una de las constantes repetidas en vacaciones por millones de personas, importando poco si la finalidad de ello es conocer un nuevo lugar y su historia o simplemente se trata de pasar unos días en la playa o la montaña.

Tanto en un caso como el otro, existen una serie de características comunes que pueden terminar por entorpecer el descanso y lastrar de forma notable todas las vacaciones desde el primer día en el que uno llega al lugar de destino. Por descontado, esta no es la mejor manera de dar comienzo a un tiempo en el que el disfrute es el eje fundamental.

Uno de esos factores que pueden influir es el hecho de dormir en una cama nueva, extrañando de esta forma la superficie habitual en la que se descansa a diario y no pudiendo encontrar una postura que permita alcanzar el mismo nivel de comodidad en aquella que se encuentra en el hotel o apartamento.

Haberse movido durante el día, poner la habituación al gusto de uno o regular la temperatura pueden ser algunas de las claves que permitan adecuar el lugar de descanso y conseguir conciliar de esta forma el sueño, evitando pensar que uno no se encuentra en su cama de siempre.

El jet lag es otro de los grandes enemigos del viajero esporádico, pues el cambio horario puede llegar a causar verdaderos estragos en el cuerpo y la rutina de una persona y arruinar por completo las vacaciones cuando se viaja a un país diferente. Siempre que se pueda, lo más recomendable es intentar adaptarse al uso horario al que uno va a desplazarse uno o dos días antes, de manera que el cambio ya haya sido asimilado por el cuerpo cuando se llegue al destino.

Estos son solo algunos de los conejos y tips para dormir bien viajando, pero hay otros muchos que se detallan en el artículo anteriormente enlazado.

Si estás en casa.

Aunque no se vaya de viaje, permanecer en casa en verano puede ser también un auténtico reto para el sueño por un motivo principal: el calor.

Como ya se ha mencionado anteriormente, este agente provoca que la calidad del descanso descienda de manera drástica, causando malestar y sueño generalizado. Combatir el calor no es una tarea sencilla, pero existen unos pequeños trucos que aquellos que no dispongan de aire acondicionado apreciarán en gran medida.

El más efectivo, sin lugar a dudas, es aquel que consiste en cerrar las ventanas y bajar las persianas totalmente en los momentos de máxima incisión del sol –en las horas centrales del día–, impidiendo así que cualquier fuente de calor penetre en el hogar. Al caer el mismo y después de que descienda la temperatura, es recomendable abrir las ventanas de las diferentes habituaciones y crear de esta manera una corriente de aire que refrigere el hogar antes de acostarse.

Instalar ventiladores en todas las habitaciones, poner bolsas con hielo delante de los mismos para que esparzan aire frío o no encender aparatos y electrodomésticos que sean una importante fuente de calor, como el horno, son otras consideraciones que se han de tener en cuenta para pasar un verano donde el calor en casa no estropee el tiempo de sueño.

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