¿De dónde vienen las prótesis? Evolución tecnológica e historia

Sin duda alguna las prótesis mejoran considerablemente la calidad de vida de aquellas personas que por la razón que sea han perdido una parte de su cuerpo, ya sea por causa de un accidente o enfermedad.

Especialmente en el caso de las amputaciones, las prótesis no sólo ayudan a resolver problemas físicos de movilidad y funcionamiento, sino que son vitales para prevenir graves problemas psicológicos en las personas que han sufrido una amputación o la pérdida de un miembro.

Por ello, en este artículo vamos a contarte no sólo de dónde vienen las prótesis si no también cómo han evolucionado a lo largo de los siglos o como hoy día, gracias al mecanizado CNC (Control Numérico Computarizado) es posible fabricar prótesis con tal nivel de precisión y sofisticación que casi imitan a la perfección la función biológica del miembro del cuerpo perdido.

Un poco de historia

El uso de las prótesis se remonta a aproximadamente a hace unos tres mil años. La primera prótesis documentada es un dedo protésico hecho de madera y cuero que fue encontrado por un grupo de investigadores en El Cairo (Egipto) entre los restos momificados de una noble egipcia.

Y es que hasta hace no tantos años en la fabricación de prótesis se empleaban materiales básicos como la madera o metales como el hierro, junto a otros como el cuero.

Un ejemplo paradigmático de ello es la icónica imagen de un pirata con su pata de palo y su gancho de hierro. Si bien, se trata de una exageración de Hollywood, durante varios siglos era común que el cocinero del barco realizara cirugías de amputación, aunque con bajas tasas de éxito, y que posteriormente se utilizaran prótesis de madera y metal para tapar muñones.

Evidentemente se trataba de dispositivos protésicos muy poco funcionales y cuyo único fin era en realidad ocultar la extremidad perdida, ya que se consideraba una deformidad vergonzosa.

Pero no fue hasta el siglo XIX cuando gracias a distintos avances médicos como la llegada de la anestesia, en especial del uso del éter etílico, cuando los médicos pudieron realizar cirugías de amputación más meticulosas preparando la zona para el uso posterior de una prótesis.

Poco a poco estos avances médicos permitieron llevar a cabo cirugías más estériles con menor riesgo de infección, lo que incrementaba considerablemente la tasa de éxito de los procedimientos de amputación, aumentando de esta forma la necesidad de fabricar prótesis.

A medida que avanzaba la medicina y la tecnología a comienzos del siglo XX, poco a poco las prótesis se hicieron cada vez más comunes empleando en su fabricación nuevos materiales en especial metales como aleaciones de cobalto-cromo o titanio.

Si bien, la fiabilidad, nivel de precisión y calidad de las piezas que componían dichas prótesis dejaba mucho que desear ya que el proceso de fabricación era prácticamente manual. Algo que evidentemente mermaba su funcionalidad.

No debemos olvidar que, cuando un implante ortopédico no funciona correctamente, la salud y el bienestar del paciente se ven gravemente perjudicados.

Hoy día afortunadamente gracias al diseño digital, el modelado y la impresión 3D, y especialmente, al uso de la tecnología CNC es posible fabricar con la máxima precisión todo tipo de implantes protésicos y prótesis cada vez más realistas y funcionales totalmente biocompatibles.

¿Qué es un centro de mecanizado?

En la actualidad, podemos encontrar máquinas de control numérico por computadora (CNC) en casi todas partes, y por supuesto en los laboratorios protésicos.

Los centros de mecanizado CNC de alta precisión han transformado la industria protésica permitiendo fabricar prótesis con un acabado superficial impecable, una precisión milimétrica a un menor coste.

En un centro de mecanizado, la intervención humana es mínima. Por ello, no hay margen de error. Se trata de una máquina completamente automatizada que incorpora un sistema de control numérico capaz de realizar múltiples operaciones (torneado, rectificado, taladrado, roscado, etc.) en una sola instalación.

Estas máquinas de CNC son programadas por un software de diseño avanzado, permitiendo fabricar prótesis sin necesidad de hacer un prototipo previamente. Lo que conlleva un importante ahorro económico y una drástica reducción en los plazos de fabricación y comercialización de nuevos modelos de prótesis e implantes.

Por ello, gracias a los centros mecanizados CNC hoy es posible disfrutar de prótesis más asequibles y biofuncionales.

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